Ethan se acomodó en el sofá de cuero, las manos apoyadas en las rodillas, el corazón latiéndole tan fuerte que sentía que Víctor podía escucharlo.
El olor a whisky y madera vieja impregnaba la habitación, mezclándose con un ligero aroma a tabaco.
Víctor estaba de pie, con la espalda hacia la ciudad iluminada, sosteniendo su vaso corto con hielo y whisky ámbar que giraba lentamente.
—Sabes… —empezó con voz grave, casi monótona— la mayoría de la gente que entra aquí, me teme desde el primer segun