El amanecer trajo consigo una bruma ligera sobre la carretera. La furgoneta de “telecomunicaciones” estaba estacionada en un punto ciego del complejo residencial.
Marcus, sentado en el asiento del copiloto, revisaba una última vez los esquemas del lugar mientras Spectre terminaba de maquillarlo.
—No, Peter —dijo Marcus mientras su hijo se acomodaba la chaqueta negra gastada—, no tienes que entrar.
Peter lo miró fijamente.
—No pienso quedarme aquí mientras ellos están ahí dentro.
—Este chico tie