Contra el tiempo.
Jessy no sabía cuánto tiempo llevaba sentada en el sofá, con los codos apoyados en sus rodillas y el rostro hundido en sus manos. Sentía los latidos de su corazón como golpes sordos en los oídos. Cada palabra de Adriano y cada pensamiento de murmullos de los vecinos retumbaban en su mente como campanadas mortales.
“Mal ejemplo… asquerosa… mala madre… vergüenza…”
Al día siguiente, luego que Peter terminó su turno de trabajo en la firma de abogados, y luego pasó por la casa de Jessy. Al ver que n