En ese momento, Susana irrumpió en la escena como un torbellino.
—¿Está todo bien aquí, señora? —preguntó con firmeza, clavando sus ojos en Víctor como si supiera exactamente quién era y lo que representaba.
Jessy soltó un leve suspiro de alivio.
—Perfecto. Estábamos terminando —respondió con serenidad, aunque su mirada aún guardaba cierta tensión.
Sin perder tiempo, Susana entrelazó su brazo con el de Jessy, manteniéndose erguida y desafiante mientras observaba a Víctor sin disimulo.
—Vamos. N