Esa noche, Peter decidió llevar a Jessy a un restaurante diferente. El juicio, los roces con Víctor, el estrés del trabajo… todo pedía a gritos una pausa. Tomó su mano y la besó suavemente.
—Te debo una noche bonita. Disculpa por el mal momento de antes, si hubiera sabido que ese tipo estaría allí, nunca hubiera ido y menos contigo —murmuró, mirándola a los ojos.
—Ya no somos capaces de él. Esta noche es nuestra. Que te parece... ¿Sushi? —preguntó ella, con una sonrisa tímida.
—Sushi, sake para