Nunca imaginé que algo así me pasaría a mí. Soy una mujer hecha y derecha, con una vida construida a base de decisiones, errores y aprendizaje. Pero esa noche... esa noche me convertí en alguien más.
Me desperté con la luz del sol colándose entre las cortinas. La cabeza me latía como un maldito tambor lejano y mi boca sabía a vino barato. Cuando intenté moverme, un dolor sordo en mi interior me obligó a quedarme quieta por unos segundos. Y entonces lo recordé.
Pedro.
Su piel sobre la mía. Su al