Cordelia
El primer golpe fue sin aviso y brutal.
El puño de Jared impactó de lleno en la mandíbula de Zeiren. Un chasquido que me hizo estremecer hasta los huesos.
Y Zeiren... no se movió.
No levantó los brazos, no giró el rostro, no gruñó.
Simplemente… lo recibió.
—¡Vamos! —gritó el Alfa, los colmillos a la vista mientras lo rodeaba—. ¿Eso es todo lo que tienes? La gran bestia de Astaroth es un chiste...
Otro golpe. Esta vez al estómago.
Zeiren se dobló hacia adelante, escupiendo sangre en la