Zeiren
El dolor en mis muñecas y tobillos, donde las cadenas laceraban mi piel con cada movimiento, tampoco me importaba. No cuando el verdadero tormento estaba más allá de estas rejas.
Cordelia.
Sentía su energía vibrando en el aire, su voz flotando entre susurros mientras hablaba con los fantasmas. Ahora podía escucharlos también. No solo al mosquito con su sarcasmo incesante, sino a otras presencias.
Su poder se extendía más allá de lo que yo podía comprender, conectándola con los muertos co