Cordelia
Un club nocturno que no conocía apareció a la vista.
Luces de neón, música fuerte, risas y susurros entre humanos y vampiros...
Y Fernanda. Con su sonrisa juguetona, con una copa en la mano, su cuerpo relajado, seducida por promesas de eternidad.
Y él.
El mismo bastardo que ahora tenía frente a mí, acercándose a ella con una sonrisa encantadora, con palabras dulces que destilaban veneno.
“Bebe de mí y despertarás siendo algo más. Algo mejor.”
Ella aceptó sin dudar, sin cuestionar... F