Zeiren
La oscuridad se desvaneció de golpe cuando mis pies tocar un suelo frío de mármol.
Levanté la mirada, observando a mi alrededor para ubicarme. Era una sala enorme con paredes de piedra negra.
Casi en el centro había un trono imponente, tallado en, lo que parecían ser, huesos y metal oscuro.
Un vampiro elegante y de aspecto letal, estaba sentado allí. Su mirada afilada me recorrió de pies a cabeza.
—¿Qué me has traído, Adriano? —preguntó con voz profunda.
El vampiro que había dirigido