Zeiren
Me sacaron la sangre y me dejaron en la sala de observación.
La madre del niño ya había llamado a mi madre y a mi tía. Sabía que estaría en problemas.
Me revolví en la camilla, inquieto. Afuera, podía oír los murmullos constantes del personal.
—Es demasiado rápido para ser regeneración humana con tecnología —escuché al médico decir en voz baja—. Y es muy pobre para acceder a eso.
—¿Y si es uno de ellos? —susurró la enfermera con miedo.
—No podemos asumir nada, pero si es cierto… debem