Zeiren
—Nací en los suburbios de la Metrópolis. Pero no el lugar que conoces. Mi hogar era la zona donde los que están arriba no se atreven a mirar. Ahí es donde viven los olvidados.
—La parte oculta… —murmuró mi mujer—. He oído rumores, pero nunca imaginé que...
—Es peor de lo que puedas imaginar —dije con amargura—. Mi madre y mi tía hacían lo que podían para sobrevivir. Vendían sus cuerpos. Trataban de ocultármelo, pero yo lo sabía.
Ella acarició mi mejilla con delicadeza, su gesto cargado