Cordelia
Estaba impactada, de pie en la azotea del edificio de enfrente, oculta en las sombras.
No podía apartar la vista de la escena frente a mis ojos. El fuego se llevaba hasta el último pedacito de lo que había sido mi hogar y mi vida.
El viento golpeaba mis piernas desnudas, haciéndome estremecer.
El rocío en el pasto sintético de la azotea empapaba mis pies, pero apenas lo notaba. Mis pensamientos eran un remolino desordenado, girando entre el miedo, la rabia y la incertidumbre.
Zeiren