Capítulo 82.
El afano me había ganado, mis pies parecían moverse por voluntad propia para reducir la distancia. Mi pulso, sin embargo, permanecía inalterablemente acelerado. El ascensor no avanzaba lo suficiente y para cuándo salí de él, el grupo de personas cubría todo el pasillo.
Grettel me detuvo, apartando a todos.
—La caída fue aparatosa, le causó una contusión considerable y un esguince en el tobillo —dijo con voz serena, aunque pude notar su enfado—. Los médicos están realizando pruebas adicionales