La reunión avanzaba hacia su tramo final. Los documentos estaban abiertos sobre la mesa, las carpetas deslizándose de un lado a otro mientras las decisiones empezaban a tomar un peso real, tangible.
La mujer de Rach Imprenta fue la última en hablar. Enderezó la espalda, entrelazó los dedos sobre la mesa y miró directamente a Thomas, con una determinación que ya no dejaba espacio para rodeos.
—Mi esposo y yo hemos estado hablando sobre este tema más a fondo —dijo con voz firme—, y queremos que K