Luego de la discusión con Laura Kan, Daniela llegó a su apartamento.
Todo estaba oscuro y desolado, como si el silencio hubiera decidido instalarse allí antes que ella. Cerró la puerta con cuidado, apoyó la espalda en la madera unos segundos y soltó el aire que había estado conteniendo desde hacía horas. El bolso resbaló de su hombro y cayó al suelo sin que le importara.
Caminó hasta el sofá y se dejó caer, hundiéndose en los cojines. Se llevó ambas manos al rostro, presionándose las sienes, co