Pero ver allí sentado a Ciro, el hombre que la había llevado a ese lugar, hizo que aquel fuego rugiera.
Caminé hacia él. No dije una sola palabra hasta que estuve justo frente a él, con mi sombra engulléndolo por completo.
—Yo... yo solo quería pasar tiempo con ella —susurró Ciro mientras se limpiaba una mancha de sangre del labio—. Lo juro. No sabía que fuera tan importante. Pensé que solo era... la nueva hija de su padre. No creí que fuera para tanto.
Me agaché, lo sujeté por la parte delan