Si llamaba a mi madre, todo se derrumbaría. Años de mentiras. Años fingiendo. Ella creía en mí. Creía que era fuerte, capaz y brillante. La hija que lo tenía todo bajo control. Aquella a quien podía mirar con orgullo en lugar de con preocupación.
Si la verdad salía a la luz, esa imagen quedaría hecha añicos. Ya no vería a la persona en quien confiaba. Vería a la chica que tenía dificultades para leer unas líneas sencillas sin que las letras se retorcieran. A la chica que quizá no fuera lo basta