Una semana después
Checo el teléfono y leo el mensaje que acaba de llegarme.
Georgina: Acabo de volver a la ciudad, necesito hablar contigo, Samuel. Te fuiste sin decirme ni una sola palabra y hasta la fecha de hoy, no me has devuelto ninguna de las llamadas ni los mensajes que te he enviado. Puedes explicarme de una vez por todas, ¿qué es lo que está pasando?
Decido responderle. Ya es hora de darle punto final a mi situación con ella. Nunca le hice promesas que no estaba dispuesto a cumplir.