Después de aquella reunión con Georgina, la balanza se inclinó completamente a nuestro favor. El fin del imperio Santiesteban, era un hecho definitivo. Lo que habíamos descubierto en aquella cinta, era mucho más de lo que esperábamos conseguir.
―Cadena perpetua.
Una sonrisa de satisfacción tira de las esquinas de mi boca.
―Esa es una noticia que merece la más grandiosa de las celebraciones.
Comento emocionado.
―Prepara las botellas, Samuel, nos vemos esta tarde.
Cuelgo la llamada y casi de