Estoy completamente cansada. Creo que el licor se me subió a la cabeza, porque sonrío mucho más de lo que lo he hecho durante los últimos cuarenta y cinco días.
―¿Así que un nuevo vecino sexy y apuesto?
Giro la cara al escuchar la voz de mi mejor amiga.
―No sé de qué hablas, Nora.
Me hago la desentendida. Me llevo la copa a la boca y sorbo un trago de vino. Observo a Scott por el rabillo del ojo. Está hablando con el resto de nuestros acompañantes, inmersos en una conversación que los tiene