Valeria no durmió. El mensaje de Rafael seguía grabado en su mente como fuego: “Si quieres evitarlo, transfiere los 500 mil antes de las 8. Última oportunidad, esposa perfecta.”
A las 6:45 de la mañana, mientras Diego aún dormía profundamente, Valeria se levantó en silencio. Bajó al estudio, abrió la laptop y entró a la cuenta bancaria conjunta. Sus dedos temblaban sobre el teclado.
Tenía el dinero. Diez años de matrimonio, de ahorro, de trabajo de Diego… todo estaba ahí. 500 mil dólares era ca