La luz de la mañana entraba suavemente por las cortinas cuando Greta abrió los ojos.
Por un instante no supo dónde estaba… hasta que sintió un brazo fuerte rodeando su cintura, un pecho cálido contra su espalda y una respiración profunda rozándole el cuello.
Theo.
Y entonces los recuerdos de la noche anterior florecieron como fuego sobre su piel.
Greta se sonrojó violentamente. "Diosa… lo hicimos", susurró en su mente. Su corazón golpeó fuerte en su pecho mientras intentaba moverse sin desperta