Pasaron dos días.
Theo se había conectado con Lara para que fuera a dejar ropa, comida y abrigo. Dejaban las cosas en la puerta y se marchaban sin tocar, sin preguntar, sin interrumpir. Era un momento privado. En la manada siempre se respetaba el celo de una pareja; se entendía que eran días de aislamiento, de vínculo, de instinto.
Sin saberlo, Greta había elegido la misma cabaña que en otro tiempo ocuparon Rafael y Lana. Estaba apartada, rodeada de árboles altos y protegida por la montaña. All