Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación quedó sumida en una penumbra suave cuando Theo cerró la puerta con un clic casi inaudible.
El aire entre ellos vibraba… denso… expectante.
Greta respiró hondo, pero su pecho subía y bajaba demasiado rápido.
Theo dio un paso hacia ella.
Luego otro.
Y cuando estuvo frente a ella, deslizó sus manos por su cintura con la delicadeza de quien sostiene algo precioso.
—Mi luna… —susurró contra su piel— si quieres que me detenga, dímelo ahora, después no podré hacerlo.
Greta negó suavemente.
—No q







