Capítulo 28 — Cuando tu corazón se hace mil pedazos.
Las puertas de la clínica se abrieron de golpe.
Hans entró cargando a Theo en sus brazos, pálido, con la flecha incrustada en su pecho.
Detrás de él, Greta y Damia corrían con desesperación en los ojos.
—¡Ayuda! —gritó Hans—. ¡La flecha tiene veneno!
Los médicos se movilizaron de inmediato.
— ¡EL ALFA! ¡Rápido, prepárenlo!
—El veneno está avanzando, debemos actuar ya.
—Llévenlo al quirófano. ¡Ahora!
Los médicos gritaban mientras Greta se quedó clavada en el pasillo, con el corazón martillando t