Capítulo 27 — Lazos inesperados.
La música llenaba el gran salón, suave pero vibrante.
Luces cálidas caían sobre los invitados, y el murmullo alegre de la manada celebrando a su nuevo Alfa y Luna envolvía el ambiente.
Greta no estaba acostumbrada a que tanta atención se posara sobre ella…
pero ahí estaba, en medio de la pista, con la mano de Theo firme en su cintura.
Él la guiaba con movimientos precisos, fluidos… demasiado fluidos para un guerrero que pasaba la mitad de su vida peleando.
Ella lo miró, confundida.
—Pensé que no sabías bailar —dijo Greta, arqueando una ceja—. Que solo sabías pelear y gruñirle a todos.
Theo sonrió, esa sonrisa ladeada que siempre la desarmaba un poco.
—Te olvidas de algo —respondió—. Soy Alfa, Greta. Me toca asistir a demasiadas reuniones formales. Y en todas ellas… debía saber bailar. Sin contar que Damia me obligó a tomar clases por pisarla cada vez que la llevaba a los bailes como mi hermana.
Ella entrecerró los ojos, sin querer admitir que lo hacía bien… muy bien y que sentía celo