Theo despertó antes de que el sol terminara de elevarse.
No fue un despertar brusco… sino uno silencioso, ansioso, como si su alma hubiera estado esperando ese instante desde hacía horas.
Greta dormía en su pecho.
Su respiración era lenta, profunda, suave.
Su cuerpo seguía un poco débil, pero ya no estaba frío ni tenso. Era como si la Luna la hubiera envuelto en un manto protector.
Theo deslizó una mano por su espalda, acariciando la línea suave de su columna mientras acercaba sus labios a su f