Carlos condujo su coche hasta la vivienda donde vivíamos David y yo, ayudando a abrir la puerta cuando llegamos, dado que mi esposo me seguía teniendo en sus brazos. Seguidamente se despidieron los dos amigos marchando Carlos, entrando con mi esposo en nuestra casa, dirigiéndose hacia el dormitorio donde me dejó encima de la cama despacio, pero le cogi la mano, tumbando a mi esposo encima de mi.
—- Cariño, déjame voy a prepararte el baño, te han drogado y estás muy caliente —- me dijo David.
—