Mi hija se despertó llorando como últimamente hacía, teniendo que sentarme para darle el pecho, mirandome con amor mi marido, mientras le daba el pecho a nuestra hija. Una vez que ya la cambie y la deje en su moisés, me fui al cuarto de baño para ducharme, entrando después mi marido. Cogió mis brazos poniéndolos encima de mi cabeza, besó mi cuello, mordió mis hombros, bajó hasta mis pechos, los labios, mordió cada uno de mis pezones, haciéndome gemir. Bajo su cabeza, después hasta mi pubis, mir