La fiesta duró tres días, quedándome sola todo ese tiempo dentro de la casa, pues las mujeres no podíamos estar con los hombres. Cuando todo acabó, vi entrar a David en la casa, mientras iba cogiendose a todo lo que podía porque estaba completamente borracho, entró en el dormitorio despertando a la pequeña Alma, acercándose David al moisés,
—- No la toques, estás borracho y le puedes hacer daño — le dije muy seria, acercandome a él.
—- Nunca le haría daño a mi hija, puta —- me dijo dándome un