Todo era felicidad, Aroa empezó a trabajar en la empresa de David y de Carlos, mi esposo también empezó a trabajar junto a su amigo, mientras yo me quedaba en casa, pues tenía que seguir dándole de mamar a nuestra preciosa Alma y mi hijo tambien me necesitaba, Una mañana que mi esposo se marchó a trabajar, tocaron al timbre de la puerta abriendo Marta, mientras yo estaba recogiendo la cocina, me quedé mirando la entrada de la casa, al no escuchar a Marta hablar a nadie pregunte quien era, viend