De pronto abri los ojos muy asustada, intentando levantarme de la cama, porque pensaba que aun estaba en aquel horrible cuarto, pero enseguida sentí una calidas manos cogiéndome los brazos.
—- Tranquila mi amor, ya estas conmigo y no dejare que nadie vuelva a hacerte daño —- escuche la voz de mi esposo,
Me quede mirandolo poniendome a llorar sin consuelo, rodeando su cuello con mis brazos. mientras el me tenia abrazada besando mi cara y mi pelo.
—- ¿Cómo está?¿se ha despertado ya? —- escuche