En el momento que me quitaron las esposas, corrí hacia él y rodeé el cuello de Carlos con mis brazos llorando como si fuera una niña, el rodeo mi cintura intentando calmarme, pero me costaba mucho dejar de llorar, De pronto note como un liquido me caía entre las piernas cogiéndome en sus brazos Carlos para salir de esa comisaría. Ya fuera nos esperaba mi amiga Aroa, que nada vernos vino hacia nosotros corriendo.
—- Carlos mi amiga Aroa —- le dije.
—- Ya nos conocemos, ahora vamos a mi casa, cua