Ya tenía hormigueos en las piernas al estar tanto tiempo sentada en el suelo que ya no sabía como ponerme o que hacer, hasta que mi padre me cogió de las manos ayudándome a levantarme del suelo para sentarnos en el sofá. Me quedé mirando a mi padre rogándole con mi mirada que me ayudara a irme de aquella casa, pero me estuve fijando bien viendo que se iba acercando la hora de que Marcus me iba a hacer suya quisiera o no. Escuché aliviada el sonido del timbre de la casa pensando en que sería mi