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“La caída del rey”
El silencio en el Inframundo era más aterrador que cualquier grito. El cuerpo espectral de Zyghor se había desvanecido, dejando solo una extraña brisa fría que se extendía por el aire enrarecido.
La cabeza esquelética, un eco vacío de lo que había sido el dios del Inframundo, cayó de la mano de Sebastián. El alfa, todavía en su forma humana, se desplomó de rodillas, agotado. Su cuerpo, herido y magullado, temblaba por el esfuerzo.
Eva, que tenía la daga ensangrentada en l