Capítulo Final
El día de la boda
Habían pasado tres días desde que Eva y Sebastián supieron que serían padres, tres días en los que la casa estuvo llena de preparativos, rituales, risas nerviosas y silencios cargados de significado. Tres días en los que Eva sintió, con una claridad casi dolorosa, que su vida nunca sería de nuevo la misma.
Desde temprano no había visto a Sebastián, y aunque sabía que era parte de la tradición, la ausencia le oprimía el pecho con una fuerza tan dolorosa que le costaba respirar.
No verlo, no sentirlo cerca, la ponía nerviosa.
Alec permanecía junto a ella, serio, atento, cumpliendo al pie de la letra la orden de su hermano mayor: no apartarse de Eva ni un solo segundo, porque si lo hacia a la mañana siguiente su cadáver estaría flotando en el lago de Moira.
Cada vez que ella lo miraba, él asentía con solemnidad exagerada, como si protegiera algo sagrado porque, en el fondo, así era.
En la habitación, las brujas del aquelarre se movían con cuidado, casi