Mentirle era necesario. Diara necesita a la hermana fuerte, no a la que se está desmoronando al descubrir que el recuerdo que guardó como un tesoro jamás existió.
Acaricio su cabello, duerme tranquila luego de que la obligara a tomar su medicina. Se entretuvo con lo que le conté, reduciendo la historia a la burla de entregarle una copa de vino a la viuda García con algunos comentarios despreocupados y, desde luego, sin mencionar las palabras hirientes de Gael. Le doy un beso en la frente antes