Amaia.
Jamás imaginé que tendría que regresar a la mansión de Los Belmonte de esta forma. Según los escasos recuerdos de mi padre, la última persona con la que habló fue con Gael, así que tendré que preguntarle por el cheque o de inmediato solicitar se informe al banco que detengan el pago de éste, aún queda la posibilidad de que se haya deslizado debajo de alguna mesa y que terminara en la basura.
Mi cabeza aún duele cuando el carro se detiene frente a la mansión. Es grande, brillante y suntuo