Capítulo 8: Si tú te vas... yo también
Amaia.
En medio de la madrugada, el taxi se detiene frente a la mansión desvencijada, otrora símbolo de la más alta nobleza. El ambiente que la rodea está cargado de tristeza con un cielo apenas iluminado por la tenue luna.
Al entrar, todo está en silencio, parece como si nadie más habitara entre sus paredes, pero sé que no es verdad. Sé que en el rincón más especial está la persona más importante que tengo y quien ignora lo que he hecho. Subo por las escaleras, aún con los pies descalzos y dem