Regreso a una casa vacía. El eco de mis pasos resuena más fuerte que antes en un espacio por completo frío. No hay empleados que enciendan la calefacción. El olor a humo aún ronda en el aire, mezclándose con el hollín de las paredes de lo que antes fue una entrada hermosa y majestuosa, pero hoy está convertida en un recordatorio tangible de lo que significa la palabra destrucción, y que se refuerza con el abrigo maltratado que llevo en mis manos.
Subo las escaleras con un cansancio emocional qu