Danielle
Un silencio sepulcral envolvía la mansión mientras avanzaba descalza intentando que el suelo de madera no delatara mi presencia. A Damien no le agradaba que deambulara tarde. Era estricto con los horarios, severo con mi disciplina y, aunque yo ya tenía veinte años, bajo su techo y su cuidado seguía sintiéndome como una niña que debía obedecer.
Al pasar cerca de la puerta de su oficina, me detuve. Un ruido me clavó al suelo.
Me acerqué, conteniendo la respiración, pegando la espalda a l