Miranda lo miró con picardía, una chispa de malicia brillaba en sus ojos, mientras se acomodaba en el asiento del auto. La luz del atardecer se filtraba a través de las ventanas, creando un juego de sombras que danzaban sobre su rostro. Después de un breve silencio, finalmente le respondió:
—Como te pudiste dar cuenta, a mí me interesa Luis Fernando. Estoy enamorada de él y lo quiero para mí. Y sé que no le soy indiferente, porque me lo demostró anoche cuando lo tuve en mi cama.
Guillermo l