Grecia se quedó paralizada, se puso pálida, aunque intentaba aparentar que no pasaba nada. Escuchar esas palabras eran un duro golpe que no se esperaba, más aun cuando la noche anterior, había planificado un futuro con Luis Fernando. Sentía como si la tierra se abría a sus pies.
—¿Casarse? —repitió Grecia, sintiendo que la traición la consumía—. Me cuesta creer que Luis Fernando te tome en serio si no lo hizo conmigo, que fui su esposa —le dijo con sarcasmo, intentando ocultar la herida que l