Greta subió a la sala de terapia intensiva con una actitud decidida, dispuesta a evitar a toda costa que Armando pudiera decirle algo a Luis Fernando. Al llegar, una de las enfermeras de guardia la detuvo.
—Señora, disculpe, pero no puede entrar. Esta es un área restringida.
Greta, intentando disimular, hizo creer que era un descuido suyo, que no sabía que estaba prohibido.
—Ay, perdón, pensé que podía pasar a ver a mi marido. Es que no sé mucho de estas cosas, estoy muy preocupada y qu