Mercedes, al ver llegar a Grecia junto a Guillermo, se emocionó hasta las lágrimas. Fue realmente un gran susto el que pasó cuando cayó en sus brazos desmayada; llegó a pensar que no se salvaría.
—Grecia, amiga, qué maravilla verte! No sabes lo preocupada que estaba por ti. Tenía tantas ansias de ir a la clínica, pero Guillermo me dijo que todo estaba bien, que el médico te había controlado la presión.
—Gracias, Mercedes, siempre tan linda conmigo. De no haber sido por ti, creo que me hubiera m