Después del conflicto que había causado Úrsula, Mercedes no podía quedarse de brazos cruzados. Tenía que buscar una forma de arreglar las cosas entre Grecia y Guillermo. Además, estaba segura de que solo se trataba de un capricho de su sobrina, quien buscaba una vida cómoda sin tener que trabajar y había visto en Guillermo al candidato perfecto para eso. Así que dejó encargado del restaurante a su empleado de confianza y, sin decirle nada a Guillermo, se fue a buscar a Grecia a la casa de este.