Ronald abrió los ojos, sintió como si despertara de un largo sueño, pronto, poco a poco, todos los recuerdos volvieron a él.
«¡Rodolfo!», pensó
Mirò alrededor, pero solo se encontró rodeado de máquinas, y enfermeras que iban y venían revisándolo, llamando a los doctores.
«Diana, ¿Dónde estás? No todo está arruinado, mientras haya vida, aún puedes volver a mí», pensó.
***
Joaquín y Diana, junto a sus hijos, aterrizaron en el avión casi por la noche.
Un auto los dirigió hacia la mansión Andrade, p