Las manos de Margot no dejaban de temblar, mientras luchaba por llamar por teléfono, sus sobrinos lloraban.
Cuando escuchó la voz de su hermano, Margot no pudo evitar sollozar.
—¡Hermano…!
—¿Margot? ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?
Margot estaba en un sollozo, pero luchó porque su voz fuese escuchada.
—¡Se llevaron a Diana!
—¡¿Qué?! —exclamó el hombre desesperado—. ¿Dónde estás?
***
Margot abrazó a los niños.
—Mamá va a volver, tranquilos, por favor, mamita va a volver y todo estará bien.
Solo quince