Diana temblaba de miedo, estaba de nuevo con la boca cubierta por cinta, mientras Pilar la miraba con rabia.
Los hombres entraron
—Quiero que la lancen a un barranco, o que se deshagan de ella, lo que sea, pero no quiero volver a verla.
Los ojos de Diana estaban cubiertos de lágrimas, ahora creía a esa mujer capaz de todo lo malo en el mundo.
Pilar sonriò.
—Nos vemos en el infierno, Dianita, y salúdame a tu padre.
La mujer estaba a punto de salir, cuando vio esa silueta entrar por la puerta, sus